Madrid, 1967
Soy un artista plástico formado en la Universidad Complutense de Madrid. A lo largo de más de tres décadas de trayectoria, he desarrollado un lenguaje en el que las herramientas de corte se transforman en mis instrumentos de dibujo. Si bien el uso de estos utensilios ha centrado mi trabajo durante mucho tiempo, nunca he renunciado a la expresión pictórica.
Actualmente, mi práctica propone una síntesis en la que los fragmentos recortados se combinan con elementos pintados con tinta china, acrílico, témpera y óleo. Concibo cada obra como un puzle donde las piezas —que en un principio pueden parecer inconexas o incluso contrarias— se reordenan para crear nuevos significados. Mi proceso creativo se mueve en una constante dualidad: en ocasiones actúo bajo una confrontación premeditada, mientras que, en otras, añado de forma intuitiva nuevos fragmentos que hacen crecer la obra de manera orgánica.
Para mí, este acto de encajar realidades opuestas es una metáfora de la propia condición humana. Nacemos divididos por las experiencias y las máscaras del día a día; es el arte el que nos permite reorganizar esas partes dispersas para recuperar nuestra totalidad. Este mismo impulso de integración formal me condujo, de manera natural, a desafiar los límites físicos del cuadro. Al eliminar el fondo y el marco clásico en algunos de mis trabajos, la obra escapa de sus fronteras habituales para interactuar directamente con la sala de exposición. Esta búsqueda de diálogo con el espacio contenedor me ha llevado a encapsular las obras en cajas de metacrilato y campanas de vidrio. De este modo, la obra queda suspendida en el aire, flotando en el espacio y transformando el propio papel en un elemento tridimensional.