Existe bastante consenso en que las obras de arte, y las personas que las crean, cumplen con una importante función social. Existen museos, galerías de arte, ministerios y consejerías, colecciones privadas y salas de subastas, ferias internacionales, currículos educativos, departamentos universitarios, etc, que dan cuenta de esa importancia a la que me refiero. Miles de millones de euros, dólares y yuanes se mueven por todo el planeta alrededor de esta actividad tan curiosa. Toneladas de libros y catálogos tratan de explicar al
público paciente en qué radica este valor. Filósofs, antropólogs y sociólogs elaboran y difunden sus propias teorías al respecto.
Yo mismo tengo también una propuesta para tratar de acercarnos a la importancia de la actividad artística. Dice Harari que la gran ventaja evolutiva de homo sapiens sobre otras especies animales y sobre otras razas humanas fue la capacidad de inventarse historias, y utilizarlas luego como aglutinante social. Hegel, doscientos años antes, había lanzado la especie de que cada civilización, cada cultura, se retrataba a través de sus creaciones artísticas. Yo entiendo que, a través de mil artilugios, estrategias y conceptos, ls artistas nos están contando una historia; el cuento de quiénes somos y de qué queremos ser. Por eso este asunto es tan trascendente.
